Si los abogados de familia no consiguen convencer a las partes, le toca mediar al juez

Los abogados de familia pueden llegar a conseguir que, en una separación, nulidad de matrimonio o divorcio, ambas partes lleguen a un acuerdo. Este se verá plasmado en el convenio regulador. Ahora bien, cuando las partes no son capaces de llegar a tal acuerdo o cuando el convenio regulador no cumple con lo estipulado en el Código Civil, entonces es el juez quien debe decidir de “los hijos, la vivienda familiar, las cargas del matrimonio, liquidación del régimen económico y las cautelas o garantías respectivas”. Los artículos del Código Civil que regulan esta intervención del juez son los artículos 92-101. Sea como fuere como abogados de familia, aquí vamos a tratar uno de ellos, pues nos es imposible ofrecer un tratamiento detallado de estos por motivos de espacio.

El artículo que vamos a pararnos a comentar es el 96. Este consta de cuatro párrafos. En él se establece el disfrute de la vivienda y de los “objetos de uso ordinario en ella corresponde a los hijos y al cónyuge en cuya compañía queden”. Esto queda especificado en el primer párrafo del artículo.

En el segundo párrafo del artículo, se deja al juez la potestad para decidir lo procedente, en el caso en que los hijos queden separados entre los cónyuges, es decir unos en compañía de uno de los cónyuges y los otros en compañía del otro. En este caso, “lo procedente” se entiende que es aquello que vela por los intereses de los hijos menores.

El tercer párrafo hace referencia a la situación en la que la pareja no tiene hijos. Este se refiere, al igual que el primero, al uso de la vivienda y del ajuar pero, como hemos dicho, para los casos en los que no hay hijos. En este caso, la parte no titular de los bienes podrá disfrutar del uso de los mismo, siempre que “lo hicieran aconsejable y su interés fuera el más necesitado de protección”. El tiempo durante el cual disfrutará del uso de los bienes será estipulado por el juez, de forma prudencial. “Prudencial” quiere decir aquí mientras que la parte más necesitada de protección continúe en tal situación de necesidad.

El último párrafo es una aclaración del tercero. Se especifican las circunstancias en las que la parte no titular de los bienes mencionados podrá disfrutar de ellos. En este caso, se requiere el consentimiento de los dos cónyuges o, en caso de no existir este, de “autorización judicial”.

Siempre es mejor que todo esto quede decidido en el convenio regulador, no obstante si necesita los servicios de unos abogados de familia, puede ponerse en contacto con nosotros.

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